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ENFOQUE ERRÓNEO

En el texto se muestra un enfoque diferenciador respecto al tono habitual utilizado cuando los atentados son perpetrados por personas de religión musulmana: se suaviza el lenguaje (“supuesto autor”, “atropello”, “estaba desempleado y era un boacazas”), no se emplea el término “terrorista”, y se pretende rebajar la gravedad del acto bajo la premisa de que el asesino tenía problemas de pareja, le habían echado de casa, era agresivo y violento cuando bebía alcohol, y además sufría algún tipo de problema de salud mental. Esto no sólo es grave en el sentido del enfoque diferenciado, sino que es inadmisible pretender eximir la responsabilidad del autor en un acto de este tipo bajo el supuesto de su complicada situación. El indicar que “era un tipo normal, pero cuando bebía demasiado se volvía agresivo” intenta reforzar esa idea de que se trata de un suceso anecdótico que se produjo porque el hombre iba borracho y vivía una situación difícil. Si en una noticia sobre violencia de género sería absurdo indicar que el agresor “era un tipo normal, pero se volvía violento sólo cuando bebía”, olvidando las motivaciones machistas, ¿Por qué aquí no se incide en las motivaciones islamófobas que parecen estar detrás de la masacre? No se mencionan las palabras islamofobia ni islamófobo ni una sola vez, algo que creemos necesario indicar. Es importante tratar con rigor este tipo de noticias, ya que la xenofobia y los delitos islamófobos están aumentando alarmantemente en los últimos meses.

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